El Descanso Apropiado Nos Conserva

Aprendamos, por unos pocos minutos, algo sobre las bendiciones que el descanso puede lograr, bendiciones que muy bien podremos necesitar.
Uno no siempre necesita dormir para poder descansar.  Sólo un cambio del rutina -haciendo algo diferente- puede traer descanso al cuerpo y al alma.  Entran en acción diferentes músculos, se consideran asuntos diferentes, y se empieza a relajarse.  El trabajo diario es puesto a un lado y se toma tiempo para pensar más en Dios y sus bendiciones sentidas y vistas cada día.
Al hacer esto, un sentido de reposo y calma llenará el corazón: un relajamiento genuino y tranquilo de espíritu vendrá sobre uno.

Una razón por la que tanta gente contrae el desplome nervioso es porque tratan de sobrepasarse y tener la supremacía.  De modo que viajan por la vida a late velocidad, sin el descanso adecuado, hasta que la maquinaria del cuerpo se quebranta bajo la carga.  Más bien, poned a Jesús primero, a otros después, y a uno mismo de último.  Reenfocad la vida.  Tómese tiempo para descansar.  Salid afuera y sentaos en una silla solamente reposando.  Si el sólo pensar en eso suena siniestro –entonces eres justo la persona que necesita evaluar su actitud hacia el descanso apropiado.